El Proyecto Bicentenario de la Universidad de Chile, patrocinado por el Ministerio de Educación, pretende revitalizar las artes, humanidades, ciencias sociales y comunicaciones “luego de la desmedrada situación a la que fueron llevadas durante los años de la intervención dictatorial y la escasa atención que han tenido durante los años de democracia”, según lo planteado en la página online. Un proyecto que bajo cualquier mirada, es un buen cimiento para la extensión cultural. Sin embargo, fue a partir de este proyecto que se produjo la toma de la institución educacional.
El martes 20 de mayo, el Consejo Universitario se reunió en la Casa Central de la universidad, donde aprobarían el Convenio de Desempeño para la Iniciativa Bicentenario, la cual fue rechazada por los estudiantes, funcionarios y un sector de académicos, según la información contenida en un tríptico de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH). Esta reunión agendada por los más altos directivos de la entidad educacional, no convocó la presencia del representante FECH, Úrsula Schüller, lo que provocó una fuerte molestia en las carreras que estaban involucradas en el proyecto universitario de los doscientos años de Chile. Las disciplinas participantes son del Instituto de Imagen y Comunicación, de las Facultades de Ciencias Sociales, Filosofía y Humanidades y Artes, según Raúl Urbina. Fueron los estudiantes de estas facultades y dirigentes de otras carreras, expresado en el volante estudiantil de la Chile quienes funaron el encuentro, tomándose la Casa Central de la institución superior para impedir la firma del Consejo Universitario en el Convenio.
¿Cuáles son las discrepancias con respecto al Proyecto Bicentenario? Este proyecto partió sin la participación de los estudiantes, tanto Federación y Facultades académicas involucradas en él, lo cual no nos pareció.
La posición de los estudiantes rechaza las formas para implementar este proyecto, ya que significa un trato entre el Estado y la Universidad de Chile, bajo un convenio de desempeño. La universidad tiene que solventar una parte del gasto económico al financiamiento que invierte el gobierno en el proyecto Bicentenario. Este trato lo vemos nocivo y hasta reñido con la ética, porque plantea un nuevo trato entre la institución y el Estado. Puede ser el puntapié inicial de las nuevas formas de financiamiento con las universidades públicas. Durante los últimos veinte años el Estado ha ido disminuyendo su rol financiero con las universidades estatales. En este momento, hay un aporte fiscal del 18% en la Chile. Eso ha implicado que esta universidad, y todas las estatales, se estén autofinanciando. El Instituto de Comunicación e Imagen, por ejemplo, durante los últimos años han tenido que hacer un recorte presupuestario disminuyendo la plantilla académica y funcionarios, solamente para subsistir. Las facultades para asumir este proyecto, tendrían que endeudarse aún más, siendo que estas unidades académicas no tienen real capacidad de pago.
Considerando las últimas semanas de movilizaciones estudiantiles, es ésta una de las principales demandas de los estudiantes de la Universidad de Chile para manifestarse en contra del proyecto de Ley General de Educación.

Demasiado enredado. No entendí por qué los estudiantes "funaron" o se tomaron la universidad. No sé quién es el o la entrevistada.