Jorge Drexler volvió a Chile para realizar lo que sabe hacer: música y conectarse con el público

fuente: http://kbsonlife.blogspot.com/

Desde el año pasado que el público chileno esperaba al trovador uruguayo, y eso se notó con creces el pasado viernes en el Teatro Caupolicán. Cerca de 4.000 personas repletaron el recinto de calle San Diego para ver al interpreté de la canción ganadora del oscar el año 2004, “Al otro lado del río” de la película Diarios de Motocicleta, promocionar su último disco, “Cara B”.

 

En relación al concierto anterior había sólo una diferencia: los integrantes de la banda. Jorge cambiaba a los 6 integrantes del conjunto que lo acompañó el 24 de abril del año pasado por sólo su “guitarra y voz”, tal cómo se titula una de sus más conocidas canciones.

Cerca de las 20.30 horas empezaba el concierto con el dúo invitado por Drexler, compuesto por Paulino Moska y ‘Nano’ Stern, quienes dieron gala de su música sin remecer mucho al respetable; ellos venían por Drexler. No mucho más debieron de esperar, ya que cerca de las 21.15 de la noche salía al escenario el cantautor uruguayo. Ahí comenzó la fiesta.

Un país con el nombre de un río” era la canción escogida para comenzar este romance entre el cantautor y su público, el cual no dejó de corear las canciones por las casi 2 horas y media que duró el concierto. Ese romance era algo que se notaba en el ambiente, Jorge y su guitarra hacían presagiar la inevitable imagen de verano del hombre y la guitarra a la orilla de una fogata, mientras que todos los demás cantan las canciones.

Drexler enamoró a la gente desde la primera canción. Las mujeres comenzaban a gritarle piropos al trovador y hasta profesar un futuro junto a él (‘dame un hijo’). Ese sentimiento siguió aumentando al hacer al público parte del espectáculo con sus palmas y voces, las que muchas veces eran ocupadas como la ‘segunda voz’ de la canción.

El concierto se tornaba cada vez más bonito: la música, el público cantando y 4.000 personas adorando el talento de un retirado doctor, especialista en otorrinolaringología, que decidió dedicarse a la música.

Gracias a su equipo de grabación, Jorge Drexler grababa el ambiente de aquella noche, y lo ocupaba en sus canciones. La calle San Diego, los gritos del público, una campana de bicicleta y hasta el sonido de los autos eran parte del show y de las canciones.

Pasadas las 11 de la noche el público hizo sentir su voz al pedir que el cantante regresara a escenario luego de terminar su organizada lista de canciones. Casi siguiendo a cabalidad el conocido dicho del ‘Puma’ Rodríguez (“Hay que escuchar la voz del pueblo”), Jorge volvió al escenario 4 veces, siendo la cuarta ya sólo una despedida ya que los equipos estaban desconectados. Haciendo el gesto con la mano ‘cortando su cuello’ Drexler daba a entender que no se podía más.

La gente feliz y cantando sus canciones se retiraba en forma pasiva del recinto. “Realmente es un maestro”, “te estaremos esperando con los brazos abierto para cuando vuelvas”, “ídolo” eran algunas de las impresiones que daba el público sobre lo realizado en aquella noche en el Caupolicán.

“Me quedé con ganas de escuchar otras canciones, pero con otras las suplió con categoría. Creo que es uno de los mejores conciertos que he ido”, relataba Martina Lazo, parte del público que repletó el Caupolicán.

Drexler hizo de las suyas, encantó a su público, le brindó un espectáculo acústico nuevo que dio resultado y pudo dar a conocer su nueva placa, “Cara B”.

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