El que nace canalla muere cantando

canallas 005.jpgSe cierra el Rincón de los Canallas. La fiesta, la comida y los tragos típicos hasta avanzadas horas de la madrugada sólo quedaran en nuestra memoria después de la demolición que sufrirán algunas de las construcciones del sector centro de Santiago.

En el pasado quedaron las siluetas de los hombres que caminaban sigilosamente cada noche por la calle San Diego en busca de diversión. No paraban hasta llegar a una puerta de latón con numeración 379, buscaban rápidamente un cordel que se escondía entremedio del metal y lo jalaban con toda su fuerza. Sólo había que esperar unos minutos para escuchar una voz que preguntaba: "¿Quién llama canalla?" Una de las tantas contraseñas era: "En Chile todos somos canallas". En ese momento, se abrían las puertas y empezaba la fiesta.

Ahora, Víctor Painemal, dueño del local, alza su vaso rebosante de chicha fresca y brinda junto a sus amigos por los 28 años de vida del Rincón de los Canallas. "Ya no hay que esconderse de los militares y no tenemos que soportar a Pinochet. Sólo nos queda celebrar por Chile. ¡Viva Chile mierda!", exclama el jefe mayor de los canallas. En la fiesta reina la nostalgia por tres décadas de allanamientos, sueños y comidas que hoy se terminan, se derrumban y se transforman en polvo.

El Rincón de los Canallas será derribado el 31 de mayo para convertirse en un edificio más del centro de Santiago. Pero el dueño no está triste porque asegura que el cierre del local sólo será hasta que encuentren un nuevo lugar para seguir la fiesta. Por lo que han comenzado una semana de celebraciones por los largos años que han compartido "satánicas" y "canallas", seudónimos por los que se les llama a las mujeres y hombres en ese lugar. "Sobrevivimos a la dictadura, fuimos íntimos amigos de la democracia y ahora somos víctimas de la modernidad. Todo el barrio va a ser derribado, pero los canallas seguirán en la mente del pueblo", aseguró Painemal. "No nos podemos negar a que el país avance y si nos tienen que derrumbar el local lo aceptamos. Nosotros encontraremos otro lugar para seguir funcionando".

Los comedores, más bien conocidos como calabozos, los cuadros y los miles de papeles que decoran el lugar serán rescatados y reutilizados en el próximo lugar en el que se instalen los canallas. La idea es poder abrir y decorar el próximo local preservando la esencia que ha guardado el Rincón de los Canallas por todos estos años.

En las celebraciones han participado políticos, concejales y ministros que se han comprometido a ayudar a buscar un nuevo lugar para este mítico bar que se ha convertido en parte de la historia de Chile según el ex Intendente de Santiago, Marcelo Trivelli.

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Entrevista
Víctor Painemal, dueño del Rincón de los canallas, habla desde la mesa del pellejo

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Antes de la democracia, sin contraseña no entrabas. "Canalla llamando a canalla" o "Está lloviendo en Puerto Montt" eran algunas de las claves que se transmitían en un programa de trasnoche en la radio Colo Colo para poder ingresar al local. Sólo de está forma el Rincón de los Canallas logró sobrevivir a los allanamientos  y los mayores adherentes de la dictadura.

 

A los 73 años, Painemal se pasea por su local saludando a todos sus clientes con un delantal blanco y unos anteojos negros que cubren su vista de una enfermedad que le aqueja hace algunos años. No tiene miedo a quedarse ciego y se ríe de los pronósticos de los doctores. Cuando está cansado se sienta en su lugar favorito: la mesa del pellejo. Desde esa silla observa a los canallas que ingresan al local sorprendidos con la decoración y que luego dejan un recuerdo en los papeles que están pegados en los muros del lugar. "La historia de miles de personas se puede encontrar en estas paredes. Gente que murió, exiliados y amigos. Todos los canallas están aquí".

Uno de sus mayores sueños es que el Rincón de los Canallas siga siendo un negocio familiar y que se mantenga en el tiempo. Al ver que alguien entra se para rápidamente, se acerca a la puerta y grita cómo en los viejos tiempos: ¿Quién vive Canalla?

 

¿Cómo nació el Rincón de los canallas?

En el año ochenta comencé a trabajar en forma clandestina. Abría todas las noches el local después del toque de queda. Incluso inventé un sistema de santo y seña para poder funcionar sin que me pillaran. Para entrar la gente tenía que tocar una campana, ahí yo salía y preguntaba ¿quien vive canalla? Y afuera me respondían, por ejemplo, las zarzamoras están moradas. Yo les habría la puerta y entraba un montón de gente. Eso pasaba porque la gente no tenía como irse a sus casas, no había locomoción y buscaba lugares para cobijarse. Así me empezó a ir bien.

¿No le daba miedo que lo pillaran?

A veces. Pero me iba bien y me entusiasme. Aunque me allanaron el local varias veces y después me lo incendiaron. Al poco tiempo lo empezamos a reparar y partimos todo de nuevo, pero me lo volvieron a quemar. Ahí nos caducaron la patente y nos clausuraron el local para siempre.

¿Y qué hizo?

Me fui al sur con mi familia. Después de un tiempo mucha gente que había ido al lugar y ahora estaba en el exilio me ayudó a reconstruirlo. Por eso para mí son tan importantes los recuerdos y la gente que ha pasado por aquí. Son mis amigos, sin su ayuda el Rincón de los canallas no existiría. Por eso es tan importante cada cosa que hay acá, cada cosa es un recuerdo.

 ¿Cómo surgió la idea de dejar notas en las paredes?

Los canallas que venían a vernos antes de irse al exilio se querían despedir de Chile y dejaban un mensaje para los que se quedaban acá. Prometían volver y no olvidarse de su patria. Acá uno le puede preguntar a las murallas quiénes se fueron y por qué, y ellas te van a responder: fueron expulsados porque pensaban diferente, y eso era vetado.

¿Qué importancia cree que tiene el Rincón de los Canallas en Chile?

Con el tiempo se ha convertido en un patrimonio cultural, porque ha sobrevivido a la historia, a la dictadura y a todos los que se opusieron a que el local siguiera funcionado.

Pero ahora lo van a derribar

  Sí, porque Chile avanza. El problema es que nuestro local está ubicado a unas cuadras de La Moneda y en este barrio no vive mucha gente. Ahora hay que empezar a construir edificios en el sector y hay que adecuarse a lo que impone la modernidad.

¿Y no le da pena que la modernidad acabe con los canallas?

No. Los canallas vamos a seguir viviendo y celebrando en otro lugar. Vamos a seguir riéndonos y brindando por este nuevo Chile. Encontraremos un nuevo lugar y lo vamos a decorar de la misma forma, porque esa es la esencia de los canallas.

¿Dónde van a reubicar el rincón de los canallas?

No tenemos todavía un lugar fijo, estamos buscando. Así es que si alguien conoce alguno que nos avise. Nosotros estamos interesados.

 ¿Cuál es su mayor sueño?

Que los canallas se mantengan en el tiempo y que sigan mis hijos o mis nietos con el negocio. Yo estoy muy comprometido con este lugar y no quiero que muera, porque tiene un valor histórico y eso no se debe perder. Nos tenemos que unir todos y construir otro local en donde sigamos siendo canallas, amigos y compañeros. Ahora hay que recuperar el tiempo perdido de la dictadura y el silencio que vivimos ¡Viva Chile, el pueblo y la libertad! ¡vivan los canallas!

 

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 Catalina Carril

 

La nota está muy completa. tienes un estilo muy fluido, pese a ciertos errores gramaticales que a estas alturas del partido no sé qué hacen aquí. LComo narración es interesante, amena, atractiva. La entrevista está buena también, aunque algo cargada a la simpatía con el señor: no le preguntas nada "incómodo". Muy buen trabajo en todo caso.

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